sábado, noviembre 05, 2005

Enseñando a Dar

Hay momentos del día -y algunas veces días completos- en que se hace difícil criar a los hijos: llevarlos, traerlos, probarles el disfraz, volver a aprender sobre el átomo, arreglar la cadena de la bici, inflar los globos para el cumpleaños, …...en fin, se hace eterno. Sin embargo, es un tema que con la adecuada cuota de paciencia, buen humor y compenetración con el rol de madre…funciona.

Pero mi reflexión apunta más que a criar, a la tarea de educar. Tarea que compite con los millones de estímulos que aparecen como duendes encantados en el pequeño mundo de nuestros niños, un mundo mucho más expuesto a tentaciones y con más zancadillas de las que yo recuerdo haber vivido.

Y realizando esta tarea de educar: de fortalecer autoestima, de formar carácter, de transmitir valores, es que surgió -en un almuerzo de día de semana- la conversación acerca de la mejor manera de ayudar a los demás. Entre argumentos y preguntas me acordé de una enseñanza muy antigua donde el dar está relacionado con la: Alegría, Justicia y Solidaridad.

La Escalera de la Caridad del Rabino Maimónides

El nivel mas bajo de caridad es dar obligado y gruñendo.
El nivel 7º, es dar alegremente pero menos de lo que debemos dar.
El nivel 6º, es cuando damos directamente al que lo necesita, luego de que nos pidió ayuda.
El 5º nivel, es dar directamente al necesitado sin que se nos haya pedido.
El 4º nivel, es dar indirectamente, sin que sepamos la identidad del necesitado, pero este sí sabe quien es el que lo está ayudando.
El 3er nivel, es dar indirectamente, sin que el beneficiado sepa nuestra identidad, pero nosotros sí sabemos quien recibe la donación.
El 2º nivel, es dar indirectamente, en donde ni el beneficiado ni el dador conoce la identidad de cada uno.
El 1er nivel, el mas alto, la forma más elevada de hacer caridad, es ayudar a una persona antes que esta persona lo necesite o antes que se empobrezca.

12 comentarios:

Yael dijo...

Querida Esther, definitivamente, dar es darse, sin limitaciones y sin resquemores... Lo peor que puede suceder, es que no aprecien tu entrega, pero esto no le quita ni un poquito de lo magnífico que se siente poder brindarse a alguien.
Kriños!

trabajadorsocial dijo...

Hola Esther, al igual que tu y muchos otros padres y madres, compartimos el desafío cotidiano de educar a nuestros hijos. Tarea nada fácil, es especial en estos tiempos, a veces me siento agobiado y equivocando el rumbo, pero bueno hay que seguir adelante.
Interesante tu post, a propósito del tema. Hoy en la mañana, estaba en un iglesia protestante, muy cerca de nuestra casa acá en Regina.
Nos invitaron a conocer un taller de mujeres que confecciona frazadas para los niños huérfanos de Etiopia.....No se bien en que nivel puedan estar ellas, tampoco tengo tan claro el limite entre la caridad y la culpa. Solo pensé en el rostro de algún niño –que pudo ser mi hijo- y de cómo una sencilla frazada de colores le motivo una sonrisa...

Daniel dijo...

Gran desafío este el de educar, no he tenido la ocasión aún de educar a un hijo, pero si la de educar a un puñado de enanitos, es cansador y gratificante a la vez.
Oye, la Escalera de la Caridad del Rabino Maimónides, no la conocía, pero seguro que la aplicaremos y la daremos a conocer.
Un abrazo grande mi señora, suerte con sus hijitos, se agradecen sus palabras para con este humilde maestro básico, perdón por no estar tan seguido por estos parajes, pero ten la seguridad que volveré.
Saludos

JJ dijo...

Tienes mucha razón, un ramo de mi carrera es Dimensión de la pedagogía...nos explican casi lo mismo que nos dices tu, anunque con otras palabras...
La escalera de la caridad, excelente, no la había leído, gracias.
Saludos
Adieu.

Paulo dijo...

Cual es el precio de la caridad. Muchas veces por unos pocos pesos nos consideramos generosos. El dar no es solo entregarle unas monedas a un mendigo. El dar es, dar lo mejor de lo nuestro, independiente del costo que esto implique, sin intereses, sin esperar que algún día nos retribuyan.
Ahora lo que pregunto. Cual es el límite, cuanto estamos dispuesto a dar por los demás…

El mejor candidato dijo...

Hola Esther...como siempre tus aportes son muy interesantes e intelectuales...eres un gran ejemplo...saludos y gracias por tus visitas.
Carlos

Anónimo dijo...

La gran tarea o más bien la gran incertidumbre que todos deberíamos abordar es cual es la mejor forma de entregar la educación, o de que manera entregar las herramientas que permitan un desarrollo educativo.Para reflexionar...
DAR, entregar algo..dejar algo...dejar algo sin que te des cuenta...he ahí el punto..
Te has preguntado alguna vez si le has entregado o dejado algo a una persona sin darte cuenta..?..yo creo que a todos nos gustaría dejar una huella en cada persona que conocimos...
Oliver Osorio.

Myk... dijo...

Cuando era niño mi profesor de matemáticas recuerdo que me dijo:
Myk, si alguien te pide, dale sin importar para que quiere lo que le das... aunq sea un borracho q te pide para tomar, dale y se bondadoso... En ese entonces y por mucho tiempo ese fue mi paradigma de bondad, pero con el correr de los años me he dado cuenta que esto va mucho mas alla.
Después de leer tu post esa idea se reafirmó y creo q nunca pero absolutamnte nunca se es lo suficientemente bondasoso ni justos con aquellas personas que te rodean...
cada dia es un nuevo dia para aprender algo nuevo...
lindo tu post.

Esther Croudo Bitrán dijo...

Hola:

Un cariñosos saludo a todos y me parece que hemos logrado trascender las visitas protocolares y hemos ido entregando cada vez más.
Es increible la riqueza que existe en cada uno de los comentarios que ustedes han dejado, llenos de palabras sabias de gran belleza y profundudidad.


Oliver, Paulo, Myk, Candidato, Jj, Yael, Luis, Daniel....nuevamente un cariñosos saludo,

Rauchita dijo...

¡Muy agradecido por tus artículos.!!
Espero te des una vuelta por mi blog y dejes algún comentario.
saludos!!!!
Rauchita

http://cambiemoschile.blogspot.com

Yael dijo...

¡Gracias a ti, Esther, por darnos la oportunidad de compartir este espacio!
Un abrazo, Yael!

isabel pla dijo...

Esther, gracias por compartir con nosotros la Escalera más escasa de nuestra humanidad. Me lo grabaré en la memoria y cada vez que me haga falta lo leeré. Gracais también por dejarme un mensaje en mi sitio, me encanta saber que estamos en orillas "distintas" y que desde esas orillas nos hemos acercado hasta el medio de un río de generosidad y amor. Cariños, Isabel.